Mi primer visita a Salón Púrpura. Reggae Session. Morelia.

Empezare con un poco de contexto.
Hace algunos años no era de mi agrado la música reggae. No la detestaba, pero no me cruzaba por la cabeza el atreverme a escuchar ese género.
Probablemente el estigma o los prejuicios, aunque leves, que recibía de los medios y de oídas me hacían el rechazar, un poco pero rechazar al fin, esta música.

Bien, la primera vez que me toco vivir solo fuera de casa de mis padres e incluso de mi ciudad, lo hice en la ciudad de Guanajuato. Una ciudad por demás interesante en todos los aspectos aunque adoleciendo en otros, pero ese es otro tema.

La amplia diversidad de bares para disfrutar de una bebida y música acorde a todos los gustos me hizo conocer mas a fondo este genero y disfrutarlo. En dicha ciudad existe un bar llamado El Fly, un referente local, el cual no es la gran cosa en cuanto a diseño, espacio o “lujo” aunque debido a la ideología que impera de asistentes y del concepto que maneja este bar pues no es necesario. Es el ambiente lo que se desarrolla ahí dentro lo que cuenta.

Este bar termino por convertirse en mi favorito de la ciudad y de alguna forma u otra siempre terminaba ahí.

Sin embargo, mi tiempo viviendo en la ciudad terminó y tuve que regresar a Morelia, donde una experiencia previa, no tan severa pero que de cierta forma me marco, como lo fue un asalto y una leve golpiza por el mismo hecho me hizo abstenerme de salir por mi cuenta algunos varios meses.

Ya conocía yo por publicaciones en Facebook que existía un movimiento de reggae y en específico un colectivo, grupo o de menos una página (disculpen si no se que son) denominados Cultura Reggae Morelia.

Pues bien, aun anteponiendo mis miedos, decidí embarcarme al lugar donde se desarrollan las Reggae Sessions, como llaman al espacio que le da el bar al DJ, llamado Vinilo Man, quien todos los viernes a partir de las 10pm, como indica el evento en Facebook, llena con reggae el lugar.

Debido a los miedos mencionados, decidí llegar al centro de Morelia desde las 8:30 pm al centro de Morelia, y ahí, dando vueltas alrededor de la plaza Melchor Ocampo, esperé a que diera una hora razonable para llegar al bar.

Debido a que también la plaza se estaba quedando vacía, decidí encaminarme al bar, situado relativamente cerca de la zona donde ocurrió mi asalto en 2013 aunque más alejado y por otra parte también más acercado a otros bares y lugares que frecuento y consecuentemente es una cuadra mas concurrida.

Llegué aproximadamente a las 9:45 pm al bar, suponiendo que 15 minutos serían suficientes para entrar, conocerlo, ver como se desarrollaba el ambiente y poder disfrutar una cerveza en lo que todo comenzaba.

Al principio busqué un lugar donde sentarme, la barra estaba llena y los lugares con mesa eran muy grandes como para quedarme yo solo, en el pasillo principal encontré un tablón como de tortería donde en un extremo se encontraba una pareja, por lo que tomé el extremo opuesto. Nadie se acercó a preguntar si deseaba algo, a pesar de que yo veía que uno o dos meseros iban y venían de mesas no tan concurridas y que pedían lo mismo que yo quería, solo cerveza. Me animé a acudir a la barra y preguntar de que tipo de cerveza tenían: solo Indio y Bohemia. Preferí la segunda y solo porque la diferencia en precio no era tanta, además de que no estaba de humor para la otra.

Regresé a mi lugar, que afortunadamente aun seguía vacío pues comencé a ver que se llenaba de poco el bar.

La música continuó pero no había nada que se asemejara al reggae, incluso llegó un punto en el que comenzaron a poner pop y algo de electrónica. Iba ya por mi segunda cerveza y el reloj ya marcaba las 10:20 de la noche. El evento en Facebook marcaba que se comenzaba desde las 10.

Comencé a impacientarme un poco y me propuse para cuando terminara mi segunda cerveza que si no veía nada me retiraría del lugar. La pareja que me acompañaba en el tablón ya tenía rato que se había retirado y lo que vi en un inicio como indicios de que el bar se llenaría, ya por esa hora era al revés. Y nunca me abordó un mesero.

Ya cercano a las 10:40, terminando mi segunda cerveza y con la misma variación y lo imprevisible de la música me surgió la duda de si quedarme o no hasta las 11, como quien padece un poco de TOC y necesite irse a la hora en punto. Además la zona de la barra seguía bastante llena.

Me había animado ya a ir por mi tercera cerveza y para mi suerte ya no había de la que estaba tomando, por no dejar, compré una Indio y en cuanto regresé a mi lugar, que ahora era un taburete convertido en mesa junto al tablón, cuando la música, en random prácticamente, se detuvo y comenzó sin preámbulos a sonar una tonada familiar y ya sin el sonido envolvente en todo el bar, sino de solo unas bocinas que venían de la zona de la barra principal y fue ahí que me di cuenta de que había comenzado la tan esperada Reggae Session.

Aguante un par de canciones en mi aislamiento, pues no había nadie en la zona en la que estaba sentado, a pesar de que era el pasillo principal y tenia de frente la entrada, por lo que decidí irme a la zona de la barra y escuchar aunque fuera de pie este género que tanto me recordó a mis andanzas en Guanajuato.

Ya un poco mas entrado en alcohol, decidí pedir otra cerveza individual, aunque ya había visto que mucha gente pedía caguamas de Carta Blanca. 1200ml por 68 pesos (creo) y consideré que podría ser mejor opción que las individuales, de las cuales ya no recuerdo el costo. Aun dudoso porque ya llevaba 4 cervezas y no planeaba embriagarme tanto esa noche… igual como ya mencioné, al calor del alcohol me animé y pedí semejante cantidad para mi solo, pues los que pedían compartían esa botella.

Además de estar al calor del alcohol, el ambiente y el sonido me remontaba a otras épocas por lo que me encontraba bastante agusto en el lugar, a pesar de que por alguna extraña razón, me parece que falta de previsión, la mayoría de las cervezas estaban calientes pues con mi última orden el barman me ofrecía hielo para continuar bebiendo mi caguama. No recuerdo que hora habrá sido pero recuerdo que ya entrada la noche, comenzaron a aparecer Tecate Light de 355ml, pero aún advertían a los que la pedían que no estaban lo suficientemente frías.

Ya comenzaba a sufrir los embates de tanta cantidad de alcohol, aunque no tan severo pues las cervezas no son de tan alta graduación. Por lo que decidí retirarme al terminarme esa botella, además de que, según yo, no quería llegar tan tarde a casa.

Al final terminé saliendo a las 2 am.

No se si fui en uno de los días mas ‘x’ en lo que a reggae en Morelia se refiere, además me mantuve con la mentalidad de no comparar en lo absoluto El Fly con lo que vería esa noche, aún así quedé satisfecho con lo que encontré, a pesar de que es algo muy pequeño lo que se hace, pues cosa aparte de los eventos, solo veo que con regularidad se haga este cada viernes a las 10 pm (10:40 pa mas seguro). Queriéndome ver un poco más crítico del bar, si me causó extrañeza que el producto más vendido, las caguamas, no estuvieran refrigeradas desde tiempo antes, además el día en que fue fue de los últimos del invierno por lo que el calor ya se hacía mayor y más en espacios cerrados.

Iniciales de Salón Purpura en la zona de la barra.

En la barra, bebiendo una caguama, en vaso porque había que ponerle hielo.

 

Anuncios

Postales desde Mineral de la Luz #Guanajuato.

Me faltan más por subir, pero poco a poco 🙂