¿Qué o quienes han impedido el desarrollo económico de la Ciudad de Morelia? ¿Cómo lo remediamos?

La ciudad enclavada cerca de las regiones con mayor desarrollo del país, con una posición geográfica bastante privilegiada, no deja de ser una población multitudinaria con actividades post-agrícolas pero sin miras a la industria pesada, a la manufactura especializada ni a la industria tecnológica.

Las ciudades más prósperas del centro de México se encuentran a menos de 5 horas vía terrestre de la ciudad y sin embargo, no se ha podido producir ningún cambio significativo en las condiciones de vida de los ciudadanos ni en la capacidad económica de la ciudad, la cual desde una perspectiva interior parece dominada por cacicazgos auspiciados por el gobierno ya sea de particulares, grupos políticos o la alta burocracia estatal y municipal.

No es de ocultarse la falta de infraestructura vial tanto urbana como carretera y las pésimas condiciones de la infraestructura existente, tampoco lo es la urbanización desmedida, descontrolada y sin planeación; también es de verse a simple vista una mediocre organización y orden del transporte público; y que decir de la seguridad pública, que si bien no ha resultado en condiciones que lamentablemente aquejan en algunas zonas del norte del país, poco dejan para que esto se dé pues las condiciones existen, ya que virtualmente y a vivencia de los pobladores la ciudad es un territorio sin ley.

Todos estos factores van causando mella y destruyendo a pasos agigantados la muy poca reputación que le queda a la ciudad, más aun después de las fallidas políticas de seguridad del gobierno federal hace algunos años en el que mencionar a Michoacán fue prácticamente sinónimo de muerte, y que en algunas mentes aún lo es.

La verdad es que todo lo anterior fuera de ser una crítica a las administraciones públicas estatales y municipales (que si lo es), quienes han dejado mucho que desear debido a su notoria incompetencia; también es una carta de tristeza, reflejando además la sentida impotencia debido al pensar de sus habitantes quienes no cuentan con una ideología progresista y en muchos casos valemadrista y en muchas ocasiones ventajosa (despectivo).

Esta es una carta de un sentir de impotencia, como ya lo mencioné, además de frustración al no saber, como habitante, qué más hacer para ayudar a mi ciudad. ¿Cómo puede un granito de arena defenderse ante los aludes de indiferencia, malas administraciones, corrupción y valemadrismo generalizado?

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Las vialidades de mi bella Morelia.

Es que la gente de Villas del Pedregal es fea, prieta, iletrada, que vive en casuchas de 4×4 porque escogieron ser pobres. ¿Ustedes creen que se merecen obras magnánimas? ¿Ustedes creen que se merecen calidad de vida? Es más, pienso que ni son personas.

Si, probablemente en este momento usted mi querido lector piense en molerme a palos por clasista, racista, culero, ojete y demás, pero por favor no, solo es un ejemplo; pues este pensamiento es el compartido por los “güeritos” de la zona sur (que el ser de tez mas clara no quiere decir mejor persona, aclaro), incluido el independiente, salvador, todopoderoso, nada maleado pero con toda la mentalidad panista de un camelino o chapultepeco pensando que las personas que viven en colonias populares deben vivir hacinadas, con pésimos servicios públicos o sin acceso a ellos, porque pues “es su culpa el que sean gentesita no nice”

Esto es evidente y a pesar de que no se dice, se lee entre lineas con las obras más que corruptas y dicho así aunque no con esas letras pero más que entendido, aunque la Auditoría Estatal se refiera a que son “observables”, en lenguaje ciudadano no es mas que raterías; en fin, las obras hablan lo que todos aquellos piensan y que plasmé en el primer lamentable párrafo, pues es evidente que el Ramal Camelinas (un acceso impresionante a una zona de MUY alto poder adquisitivo), el Parque Lineal del Río Chiquito (no todo el río, sino hasta donde esta “bonito y caro” en los alrededores), y la pavimentación con concreto hidráulico de a lo mucho 3 cuadras y en tiempo récord de la calle Juan José Tablada (vía de acceso actual y primaria a la zona de Altozano)

Mientras que si ve toda la ciudad, verá que crece pero no hay vías primarias, los accesos a nuevos fraccionamientos son a través de pequeñas callecitas de las colonias asentadas desde hace años y las vialidades rápidas en Morelia siguen siendo las mismas desde la culminación del libramiento (Periférico Paseo de la República, Periférico Revolución o Av. Camelinas, dependiendo del sector de la ciudad)

Aún y cuando la ciudad ya se ha extendido a zonas como el Puerto Buenavista, la zona limítrofe con el municipio de Tarímbaro, las zonas de los Itzícuaros e incluso se observa un crecimiento hacia la zona de Santiago Undameo y más conocida la zona hacia Capula o Salida a Quiroga; esto es, kilometros más allá del libramiento y los accesos a estas nuevas zonas habitacionales son deplorables en su estado de pavimentación, peligrosos en su diseño en algunas zonas como los de Salida a Quiroga o insuficientes para la densidad de población como los desarrollos verticales (¡hasta que algunos desarrolladores despertaron! ¡Aleluya!) como los de la zona aledaña al Estadio Morelos.

Es de notar que todas esas zonas son de carácter popular y, a riesgo de sonar clasista (de nuevo, usted disculpe), donde no vive nadie importante.

La zona de Altozano tiene desde 2003 gestándose (o que nos enteramos publicamente) aunque su desarrollo pleno se vio estancado hasta 2005 debido a problemas legales con los ejidos de la zona de Jesus y San Miguel del Monte (y sus aledaños). Una vez superado esto se logró concretar el desarrollo habitacional, el centro comercial y el campo de golf (como si los morelianos fuéramos muy afectos a dicho deporte) tanto así que en 13 años de crecimiento ya se cuentan con vialidades bien construidas, obviamente por parte de los ayuntamientos y recientemente (si, ya era alcalde Alfonso Martínez, antes existió la intención pero Fausto no pudo y tampoco los anteriores e interinos) la obtención de permisos de todos los niveles, la gestión de recursos de todos los niveles y la construcción de un acceso de 2 túneles y un puente (viaducto según información oficial)… prácticamente en tiempo récord para la ciudad pues ninguna obra, es más, nunca había existido algo de esa magnitud, ninguna había sido hecha en ese tiempo (se prevé que a finales de julio de 2018 ya sea abierta): ¡3 años!

Y es que también se destapo un leve escándalo, pero escándalo al fin, de que el presidente nacional (ahora ex) del PRI se había hecho una casita de varios millones de pesos dentro del club de golf Altozano (la cual despues desmintió, aunque al parecer no los viajes en jet privado a la ciudad), así bien casual.

Es por esto que digo que en las demás colonias no vivimos personas con relevancia alguna, todo sea por quedar bien, sabrá dios con quien…
En fin, esto solo es en cuestión de vialidades, si nos ponemos a ver detenidamente cada uno de los temas que afectan al municipio y en los que se ven apuros en realizar obras en ciertas zonas, mientras que en otras, todo sigue estando como a inicios de siglo.

Profesionalización empresarial en #Michoacan

He trabajado en varias empresas en Morelia y además he tenido referencia de conocidos y familiares que han trabajado aquí y he notado un falta de profesionalización en todos los ámbitos y escalas de la jerarquía organizacional. Sin importar si es una gran empresa, que tenga presencia a nivel mundial o solo un changarrito; se nota a la distancia su improvisación.

Siempre me pregunté porque este tipo de cosas se daban a niveles de los dueños o socios, gerentes y demás directivos pero cuando lo viví, caí en cuenta rápidamente: actitudes alzadas o creídas acompañan a personas que siempre han tenido una necesidad aspiraciones y cuando lo consiguen mirarán por encima del hombro a quien no lo tiene, olvidando ellos mismos de donde han venido.

Ahora bien, a nivel operativo me encontré con también una falta de profesionalización, de procesos y de falta de lineamientos o la actitud de seguirlos; podría ser la ideología mexicana, pero especialmente en Michoacán se percibe una actitud similar. Ahora me he dado cuenta del porqué: zonas de confort y hasta conformismo.

Existen muchas personas capaces en el estado y no quiero que se interprete que todos los michoacanos somos así, hay mucho talento y gente muy comprometida pero que prefieren emigrar al notar dicha actitud por parte de las empresas aquí existentes y no solo las morelianas, debo aclarar.

Muchos empresarios michoacanos no valoran la experiencia y la capacitación previa que trae el trabajador, simplemente se abocan en contratar con salarios míseros deseando personal con la misma experiencia y actitud que en otros estados del país… cuando en esos otros estados llegan a tener un ingreso de mínimo el doble de lo que ofrecen.

Entonces sucede que las personas que no tienen los medios, que no desean o que no les interesa profesionalizarse o actualizarse continuamente en sus ramos deciden aceptar esos salarios raquíticos y quienes si lo desean solo usan esas empresas como trampolines para en un futuro lo más inmediato posible emigrar a donde si valoren el esfuerzo, la experiencia y la dedicación.

Entonces el trabajador llega a aceptar ese tipo de empleos mal pagados con la condición implícita de que no se requerirá mas de ellos y si lo llega a hacer el empleador o decide este último en capacitarlos sin aumentar sueldos basados en capacidades y responsabilidades es que les estalla en la mano y en la cara una inmensa rotación.

La competencia empresarial no solo viene de quien vende más o mejor, de quien tiene mejor producto o mayor cobertura, planes de mercadotecnia o contactos de negocios sino de quien tiene mejor ojo para los empleados, quien los “cuida” mejor y quien les ofrece mayor ventajas con respecto a ello. Dado esto, los trabajadores prefieren irse con quien más les convenga, como cualquier consumidor.

Entonces viene el estalle del berrinche del empresario michoacano, con una constante de decir que no hay personal capacitado…

La cosa es que si lo hay, pero estos empresarios no están dispuestos a pagarlo, es por esto que ellos mismos son los causantes de la fuga de cerebros y la consecuente debacle de le economía privada michoacana.